Indigenismos
Batata
La batata, planta convulácea de raíz con tubérculos comestibles, fue
bautizada con ese nombre por los taínos de La Hispaniola.
La batata: del taíno al español
El primer diccionario de la Academia Española de la Lengua, editado en
1726, recogía el vocablo taíno “batata”, y señalaba que la misma era
“muy sabrosa y dulce, y aunque de ella se hacen diversos dulces y
almíbares muy delicados, con especialidad es más grata al paladar asada,
y rociada después con vino y azúcar”.
Cabuya
La cabuya es una planta textil, la furcraea tuberosa, muy estimada por
sus blancas fibras, que por su fortaleza sirven para hacer cuerdas y
tejidos.
La cacata
La cacata es un arácnido ponzoñoso que llega a medir 20 centímetros y se
alimenta de insectos, pequeños reptiles y a veces de pequeños pajaritos.
Los efectos de su picadura en los seres humanos, han sido muy exagerados.
Es decir que la cacata no es tan venenosa como la pintan.
El caimán
El caimán, nombre taíno del crocodilus rhombifer o cocodrilo americano,
habitaba originalmente en los ríos Yaque del Norte y Yaque del Sur,
además del Lago Enriquillo y el Lago del Fondo en el actual Haití.
Caimán: Vámonos
Caimán, en la lengua taína, significa “vámonos”. Los taínos, sin duda,
eran muy precavidos hasta en el idioma.
Las dos caras del caimito.
Caimito es el nombre taíno de este árbol sapotáceo de fruto lechoso y
astringente, cuyo nombre científico es “chrysophyllum caimito”, y cuyas
hojas son verdes de un lado y pardas por el otro. Por eso, antiguamente
se decía que tal o cual persona era “como una hoja de caimito”, es decir,
que tenía dos caras.
Caimito: Detífrico natural
La hoja de caimito era un dentífrico natural: Cuando no existían las
pastas dentales, los conquistadores españoles se restregaban los dientes
con la cara parda de la hoja del caimito, y decían que les quedaban
blancos y relucientes.
La cana
La cana, palmera cuyo nombre botánico es “sabal domingensis”, aporta sus
grandes hojas para techar bohíos y ranchos, así como para una amplia
gama de artesanías dominicanas: sombreros, macutos, serones, escobas y
canastas, entre otros productos.
Canoa: la primera palabra
Canoa fue la primera palabra indígena de América que fue incorporada al
idioma español. La palabra canoa ya figura en el Diccionario de Nebrija,
publicado en 1493.
Canoa: Primer contacto
Los primeros aborígenes que tuvieron contacto con Cristóbal Colón
salieron al encuentro de su carabela navegando en canoas, y en una carta
a los reyes de España, el almirante afirma que una de ellas era tan
grande, que llevaba 68 indígenas a bordo, cada uno con su remo.
Caoba: Flor nacional
La “Flor Simbólica Nacional” es la flor de la caoba, árbol bautizado así
por los taínos y cuyo nombre científico es “swietenia mahoganny”.
Pertenece a la familia de las meliáceas, y su madera es precioso por su
hermoso aspecto, fácil pulimento y resistencia a los insectos.
Caonabo, el Señor del Oro
El nombre del cacique de Maguana, Caonabo, parece ser una palabra
compuesta de “caona”, que significa oro, y “bo”, que es señor. Por tanto,
Caonabo es “El Señor del Oro”.
Origen y muerte de Caonabo
El gran cacique Caonabo, quien luchó valerosamente contra los
conquistadores españoles, probablemente era natural de la isla de
Guadalupe. Después de ser apresado por Alonso de Ojeda con el famoso
engaño de las esposas, murió encadenado dentro de un navío que naufragó
frente a las costas de Santo Domingo.
Carei
El carei, eretmochelye imbricata, es una especie de tortuga marina que
habita las costas norte, centro y sudamericanas, y es más abundante en
el Mar Caribe.
La Ceiba
Ceiba es el nombre taíno de un árbol gigante, el más alto de las
Antillas, y que para muchos indígenas americanos era un árbol sagrado.
Los mayas creían que las ceibas se convertían de noche en mujeres
hermosas que atraían a los hombres para llevarlos a la muerte, y los
aborígenes de Guatemala consideraban que el linaje de su raza provenía
de su poderosa savia.
La Ceiba: sostén del universo
La ceiba, según la creencia de los mayas, era el árbol sagrado de la
vida, eje principal de la tierra. Sus poderosas raíces sostenían el
mundo para que no se cayera, y tenía cuatro ramas que sostenían el
universo y marcaban los cuatro puntos cardinales.
Cemíes
Los taínos hacían cemíes de madera, de piedra, de barro e incluso de
yuca. Había tres tipos de cemíes que, según las creencias de los
aborígenes, daban el agua, el sol y los hijos.
Cemíes endiablados
Los cemíes, en opinión de Pedro Mártir, representaban al demonio con sus
“cabezas deformes, espantables dentaduras, encendidos ojos y
desmesuradas orejas”. Sin embargo, se equivocaba el historiador español,
ya que en la lengua taína, cemí significa “espíritu bueno”.
Cemíes con bandejas
Muchos cemíes taínos llevaban una bandeja redonda sobre la cabeza, y
cuando los aborígenes querían hacer contacto con los espíritus, echaban
sobre esas bandejas el rapé de tabaco, el cual aspiraban con tubos de
cañas.
Ciguas
Cigua, palabra taína que bautiza a varias avecillas, define entre otras
a la “dulus dominicus” o cigua palmera; “tiaris olivacea” o cigua
mamonera, y la “phoenicephilus” o cigua cuatro ojos.
Tabaco y cohiba
“Cohiba” era el verdadero nombre que daban los taínos al tabaco.
Córbano
El córbano es un gran árbol endémico de La Hispaniola, leguminosa y
mimosácea, cuya madera blanca es dura e incorruptible. Su nombre
botánico es “pithecolobiun berteroanum”.
Rompiendo corozos
El corozo es una palmera que produce un fruto comestible. Desde el
tronco hasta el cogollo, el corozo está cubierto de largas y agudas
espinas, así que es un trabajo muy arduo derribar este árbol, ya que
quien lo hace termina con muchas heridas. Por eso, aquel que enfrenta
muchos trabajos para vivir, cuando le preguntan cómo está, dice: “Aquí,
rompiendo corozos”.
¿Chavón o Quiabón?
El verdadero nombre indígena del actual río Chavón, era Quiabón, palabra
que con el tiempo se fue deformando. En efecto, la letra uve no existe
en la lengua taína, mientras la be labial es una de las consonantes más
frecuentes.
Huchi Lora.